En 2025, el conflicto colombiano ha entrado en una nueva y peligrosa etapa: los drones armados se han convertido en el arma predilecta de grupos al margen de la ley, como una herramienta estratégica que combina discreción tecnológica con alto impacto destructivo.

Solo este año, se han registrado 180 ataques con drones, cifra que representa un aumento de alrededor del 51 % frente a años anteriores . Estas agresiones han dejado impactos directos y devastadores en uniformados y civiles, consolidándose como una de las principales amenazas a la seguridad regional.

¿Quiénes los usan?

Los frentes dirigidos por Iván Mordisco —especialmente los comandados por Jaime Martínez y Carlos Patiño— lideran esta táctica innovadora y letal. Ellos han logrado aprovechar la baja barrera tecnológica que ofrecen estos aparatos, convirtiéndolos en armas accesibles y efectivas para atacar a la fuerza pública sin exponerse directamente .

¿Por qué les conviene?

Porque reducen el factor humano: los drones permiten lanzar explosivos desde lejos y con precisión, incluso después de perder a un combatiente clave. Ya no necesitan exponerse al fuego directo; el artefacto hace el trabajo, con los riesgos reducidos y la contundencia aumentada.

Lo hemos visto ya en los hechos:

  1. El 21 de agosto, un helicóptero Black Hawk de la Policía cayó abatido por un dron suicida en Amalfi, Antioquia, dejando 13 policías muertos . Ese mismo día, un atentado con camión bomba en Cali causó 7 víctimas civiles, incluidos menores .
  2. En abril y mayo se registraron numerosos ataques con drones en el Cauca y Norte de Santander, uno de ellos incluso causó la muerte de un niño en Tibú .
  3. En el Catatumbo y el Cauca, las cifras son aterradoras: 252 atentados con drones y al menos 103 ataques solo contra unidades del Ejército confirmados en lo corrido de este año .
  4. También hay reportes de asesinatos de uniformados tras ataques directos con drones en Buenaventura y Bolívar .

Esto confirma una variable peligrosa: los drones no solo expanden el alcance de los grupos armados ilegales, sino que reducen sus riesgos de baja. Una vez pierden a un combatiente, pueden responder inmediatamente desde el aire, sin reconstruir infraestructuras complejas ni retomar personal.


Qué debe hacer el Ministerio de Defensa 

ahora

Este escenario no admite pasividad. Es necesario que el Ministerio actúe de manera urgente y decidida, con medidas concretas:

  1. Equipamiento antidrones urgente
  2. Implementar sistemas radar, inhibidores de señal y defensas aéreas específicas para interceptar y neutralizar drones en las zonas más afectadas (Cauca, Antioquia, Norte de Santander).
  3. Registro obligatorio y trazabilidad
  4. Impulsar una regulación que obligue al registro de drones y su trazabilidad, asociando cada equipo a un responsable legal. Así se disuade el uso ilícito y facilita la identificación de estudiantes o empresarios que desvíen drones con fines criminales.
  5. Unidades especializadas
  6. Crear brigadas de respuesta rápida (tierra y aire) entrenadas específicamente en contramedidas tecnológicas y tácticas ante ataques con drones.
  7. Protección de infraestructuras clave
  8. Cerrar de inmediato las brechas defensivas en sitios vulnerables: aeropuertos, bases militares, centrales eléctricas, oleoductos y sedes policiales.
  9. Educación ciudadana y prevención
  10. Lanzar campañas explicativas para comunidades rurales —enfoque en Cauca, Catatumbo, Nariño y Valle— sobre los riesgos del uso indebido de drones y cómo reportar movimientos sospechosos.
  11. Cooperación internacional
  12. Buscar alianzas con países veteranos en contramedidas drones (Israel, EE.UU., Unión Europea) para transferencia tecnológica, capacitación y apoyo táctico.

La entrada masiva de drones armados al conflicto colombiano ha cambiado las reglas del juego. No basta con comprar más armas; necesitamos sistemas inteligentes, preventivos y adaptativos. El Estado debe responder como corresponde: anticipándose, protegiendo, regulando y educando.

Porque si el futuro del conflicto se decide en los cielos bajos, es allí donde debemos alzar la defensa con visión estratégica y acción decidida.

Juan David Gómez González